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LOS
EUROPEOS PREFIEREN LA TV ESTATAL
28-DIC/2005
En
una exhaustiva investigación del Open Society Institute se revela
que la pantalla chica es la primera fuente de información para
los europeos y que prefieren las cadenas públicas a sus
competidoras privadas.
Por
un lado, el mantenimiento y la continuidad de una fuerte impronta
regulatoria, señal del fuerte predominio que mantiene en este
terreno el sector público, sobre todo en el área occidental y más
próspera del continente. Por otro, las tendencias aperturistas y
de liberalización que caracterizan a los países del área
oriental, que no impiden todavía que la propiedad de los
principales actores deje de concentrarse en muy pocas manos. Todo,
en medio de un proceso histórico en el cual se registra una
transformación permanente de usos y costumbres y en el que asoma,
con un gran signo de interrogación, un futuro con el sello de la
digitalización.
Todo esto se desprende del voluminoso informe 2005 titulado
"Televisión a lo largo de Europa: regulaciones, políticas e
independencia", que acaba de dar a conocer el Open Society
Institute (OSI) a través de su programa EU Monitoring and
Advocacy Program, al que accedió el diario argentino La Nación.
La investigación fue compilada en un volumen en el que se
incluyen las conclusiones generales y otros tres con similares
trabajos, pero consagrados individualmente a 19 de los 25 países
de la Unión Europea, con el agregado de Turquía, en los cuales
funcionan alrededor de cuatro mil canales de televisión. Cada uno
de esos textos tiene más de 300 páginas y fue elaborado por
instituciones y consultores independientes de cada país. Vale
aclarar, aunque no existe explicación alguna de por qué fueron
omitidos, que en el informe no aparecen datos sobre España,
Portugal, Grecia y los Países Escandinavos.
"La televisión es la primera fuente de información para
mucha gente y es considerada con amplitud el medio más influyente
a la hora de formar la opinión pública. Además, todavía
mantiene su posición dominante a pesar del crecimiento de las
nuevas tecnologías en materia de comunicación", señala el
informe entre sus principales conclusiones.
El informe subraya el elevado concepto y la importancia que
adquiere la idea de televisión pública dentro de la cultura
democrática europea. Esa tendencia arraigada en el imaginario
cultural europeo choca hoy con dos peligrosos adversarios: de un
lado, la tendencia casi irreversible hacia la digitalización y la
convergencia entre las tecnologías de la comunicación y la
información. Del otro, la cada vez más fuerte competencia entre
las emisoras privadas.
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El
dato transformador más notable de los últimos años pasa por la
introducción en Europa Oriental de los actuales patrones de
funcionamiento básico de la TV europea occidental, cuyos países
referentes (Reino Unido, Alemania, Francia e Italia) muestran una
cohabitación entre una fuerte TV pública y varias emisoras
privadas resueltas a competir entre sí intensamente.
El informe arroja datos que a algunos podrían resultar
inesperados. Por ejemplo, el crecimiento de la pantalla chica
ligada a Internet o la presencia cada vez más fuerte de los
canales fragmentados y temáticos propios de la TV paga no impidió
que el público ratificara su respaldo a la televisión
convencional, concentrada en dos o tres canales de alcance
nacional. Por ejemplo, el promedio de minutos pasados frente al
televisor por una persona adulta se elevó de 195 minutos, en
1995, a 217 minutos, en 2003. Los italianos, los serbios y los húngaros
son los más "teleadictos", y en el caso alemán las
regiones que pertenecieron a la antigua República Democrática
hoy ven más televisión que las de la otrora República Federal:
249 minutos frente a 217 minutos, respectivamente.
Una segunda conclusión pasa por el hecho de que en la inmensa
mayoría de los países relevados (con excepciones como la República
Checa, Eslovaquia y Hungría), la televisión pública, y no la
privada, es aún hoy la fuente principal de información y de
noticias para la mayoría de los televidentes.
Las estadísticas compiladas para el informe revelaron que para
2003 el número de televisores en el hogar se acerca en Europa a
una coincidencia plena con el número de hogares. Sólo la República
de Macedonia y Albania (83 y 68,8 por ciento, respectivamente) están
por debajo de un piso del 90 por ciento. A la vez, en todo el
panorama europeo, Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido
permanecen como los países de mayor poderío en la industria
televisiva, con ganancias combinadas en 2003 de 22.700 millones de
euros para las diez compañías más importantes del rubro,
radicadas en esos cuatro países.
Para el informe, la televisión pública europea se encuentra hoy
en la crucial búsqueda de una nueva identidad. Distintas
organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de
Comercio, cuestionaron lo que se califica como "posición
privilegiada", debido a que reciben fondos estatales y al
mismo tiempo compiten con emisoras privadas por el mismo mercado
publicitario. Mientras que en Europa Occidental conservan un lugar
consolidado y elevados niveles de audiencia.
En cuanto a la televisión privada, los mayores cuestionamientos
pasan por la concentración de la propiedad de muchos canales en
pocas manos (característica notable en los países de Europa
Occidental) y a la falta de transparencia respecto de quién es el
verdadero dueño de cada medio en un mercado muy amplio.
A la vez, son abundantes las objeciones a la programación, por lo
general vista como de escaso vuelo y dispuesta a sacrificar
calidad con tal de asegurarse la mayor cantidad de televidentes
posible, y a la precariedad laboral y los bajos salarios de
quienes prestan servicios en esas emisoras.
Las diez compañías de TV más poderosas de Europa, por ganancias
operativas anuales (2003) en millones de euros, son British Sky
Broadcasting (Reino Unido/privada) con 4242,1, BBC (Reino
Unido/privada) con 4214, RAI (Italia/pública) con 2736, RTI
(Italia/privada) con 2008, ZDF (Alemania/pública) con 1778, TF1
(Francia/privada) con 1596, RTL (Alemania/privada) con 1589, Canal
+ (Francia/privada) con 1585, France 2 (Francia/pública) con 1573
y France 3 (Francia/pública) con 1416.
Fuente:
La Nación
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