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las fm de radio nacional, 20 dias
sin programacion
05-MAR/2012
A continuación se
difunde el texto completo de un comunicado de la Asociación de
Trabajadores de Radio Nacional (ATRANA) publicada en internet el
24 de febrero que da cuenta de la situación edilicia y laboral
de la sede central y las filiales en el interior del país.
La radio está viviendo el desguace de la
historia. El edificio está en condiciones deplorables, hay
agujeros en los pisos de las FMs, no resuelven las salidas de
emergencia en un edificio en el que un incendio se cobro 2 vidas
cuando funcionaba acá radios El Mundo, Excelsior, Mitre,
Splendid, y Antártida. El ascensor funciona en forma
intermitente. La caída de un tramo de antena cuando la estaba
desmontando una empresa ajena a la radio, sin las medidas de
seguridad correspondientes, rompió un techo y casi mata a un
compañero. El aire de los estudios es irrespirable, al no haber
aire acondicionado no hay renovación de oxigeno, así que las FMs
están hace 20 días sin programación. Ayer trasladaron el estudio
de folclórica a una oficina y los hacen transmitir de ahí, un
cuartito de 2,50 por 2,50 adonde están el operador y el locutor
juntos, ni la radio mas trucha transmite en esas condiciones.
Ni hablar del mobiliario. Eso aca en Bs As, en el interior hay
radios que no tienen baño y los cros tienen que ir a los yuyos
literalmente. En otras ellos mismos se tiene que encargar de la
limpieza porque no hay personal para eso y muchas veces hacen
vaquitas para comprar
lavandina y jabón. Esto mismo pasaba acá nomas, en la planta
transmisora de Pacheco adonde pusieron un millonario transmisor.
Los compañeros deben soportar directores que se creen patrones
de estancia y la patronal endurece su política en todo lo que es
plata, se recortaron horas extras, y ahora los adelantos de
sueldo se deben pedir con 3 meses de anticipación e ir a una
lista de espera a ver si "alcanza la plata".
La paritaria del año pasado aún no está cerrada, hasta ahora
conseguimos el 24% en solo 2 cuotas q se pagaron en junio y
julio y hay una reunión el próximo 6 de marzo.
Todo esto en el contexto de un gobierno que ha invertido
cuantiosas sumas de dinero en la “comunicación pública”. El
problema es que el dinero se usa central y generosamente para
financiar usinas de propaganda gubernamental, financiando
programas adictos y emprendimientos privados que defienden la
política del gobierno con pauta oficial.
Enormes cantidades de dinero van a parar a los bolsillos de los
dueños de la prensa paraoficial y a los personajes mediáticos
pro K, que cobran sueldos fabulosos o se conchaban en medios
estatales violando el escalafón, sin pasar por concursos. Al
resto de los trabajadores de los medios públicos, techos
salariales impuestos por política salarial y condiciones
deplorables de trabajo.
En el contexto de la propaganda oficial en defensa de la
“pluralidad de voces” y de la “democratización de la palabra”,
la radio pública, garantía potencial de federalismo y unas de
las pocas plataformas nacionales de acceso integral a la
prestación de la comunicación como servicio social, no es tenida
en cuenta.
“Radio Nacional no me interesa, si por mí fuera la cerraría ya
mismo”. La frase del por entonces jefe de Gabinete, Aníbal
Fernández, conocida el año pasado cuando se desenvolvía el
conflicto por nuestra paritaria, parece ser más que una bravata
de ocasión de alguien a quien todo el mundo toma como un vulgar
lenguaraz. Parece ser, en cambio, una “política de Estado”, como
está de moda reclamar.
ATRANA ha presentado una nota a la dirección de la radio en la
que intimamos a resolver esta situación en 48 hs, caso contrario
haremos la denuncia correspondiente a la ART y a la Policía de
Trabajo del GCBA.
Llamamos a todos los trabajadores y a sus sindicatos
representativos, a confluir en asambleas unitarias que tomen en
sus manos el problemas.
Debemos constituir comisiones para hacer un relevamiento, área
por área, de las necesidades de infraestructura y condiciones de
trabajo de Radio Nacional, que sea la base de un pliego
reivindicativo votado en asamblea para movilizarnos en torno a
su cumplimiento.
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