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PEPITO
CIBRIAN: "NO PISO NUNCA MAS UN ESTUDIO"
16-FEB/2006
Las
consecuencias más perversas del “minuto a minuto” ya están
dando que hablar. El productor y director musical Pepe Cibrián
fue uno de los primeros en vivir en carne propia cómo algunos
sectores de la industria adoptaron como criterio de contenidos a
los números que “canta” el real time, por sobre cualquier
interés periodístico.
“Resulta
que me invitaron a Grandiosas para que me hicieran el reportaje
diario que normalmente les hacen a figuras del espectáculo”,
relata Pepito a Página/12.
“Me
fueron a buscar a mi casa temprano y al llegar me pusieron un micrófono,
me ofrecieron una silla y un vaso de agua. Hasta ahí, todo bárbaro.”
A medida que avanza el relato, la voz del creador de la versión
local de El jorobado de París (actualmente en cartel, en el
Teatro Opera) se vuelve más angustiante. “En el aire
–sigue– pusieron a una señora que hablaba de cosas muy
interesantes sobre nutrición. Al principio me enganché, pero
cuando me di cuenta de que hacía más de 25 minutos que estaba al
aire y el programa estaba por terminar, le comenté a una
productora y me dijo que ya finalizaba. Pero cuando vi el reloj
faltaban sólo 5 minutos para que el programa terminara. Me pareció
una falta de respeto, por lo que me levanté y me fui.”
Cibrián cuenta que en ese momento no entendió los motivos que
habían llevado a la producción a preferir la charla con la
nutricionista y dejar de lado el reportaje por el que había sido
invitado. “Hasta que más tarde me llamó Fanny para pedirme
disculpas y me enteré de que lo que había pasado era que el
minuto a minuto iba subiendo a medida que la nutricionista estaba
al aire, por lo que habían tomado la decisión de dejarla en
pantalla el mayor tiempo posible. Fue una humillación terrible,
producto de esta tele descarnada que tenemos”, dispara.
El
director de numerosos espectáculos musicales argumenta que lo
peor es que ni siquiera el productor ejecutivo de Grandiosas lo
llamó para disculparse. “Si me invitan a un programa es porque
les interesa lo que digo y pienso, no para ver si hago o dejo de
hacer rating. No voy a permitir que me escupan. Lo que pasa es que
a estos productores no les importa nada, sólo el rating”,
analiza.
Según
cuenta, cuando se sacó el micrófono, una productora le dijo que
no se preocupara porque el programa de ese día iba a terminar más
tarde para que pudiera hablar tranquilo. “No le creí nada, fue
para salir del paso. No soy tan importante como para cambiar la
programación de todo el día por mí.” Y, visiblemente enojado,
confiesa: “Lo que es seguro es que no voy a ir a ningún
programa televisivo más. Esto que pasé no lo voy a volver a
pasar más. De hecho, aun si necesito ir a la tele para comer,
prefiero vender todo lo que tengo y retirarme del espectáculo
antes que volver a pisar un estudio de TV”.
Fuente:
Página 12
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